La diabetes puede producir ceguera

En el post de hoy queremos hablaros de la retinopatía diabética, un trastorno que afecta a los enfermos de diabetes, sobre todo a aquellos que llevan muchos años conbviviendo con la enfermedad.

La retinopatía diabética es una complicación frecuente entre los pacientes que padecen cualquier tipo de diabetes y es un daño progresivo que afecta a los vasos sanguíneos de la retina y que puede llegar a provocar la ceguera total.

Esta dolencia puede empeorar si no hay un buen control de la enfermedad, por lo que es recomendable que todos los que padecen diabetes visiten al oftalmólogo una vez al año.

Cuando esta enfermedad ocular está poco avanzada los capilares del ojo se vuelven porosos y dejan filtrar su líquido y sangre hacia la retina, ocasionando visión borrosa. Es mucho más frecuente y no suele requerir tratamiento. Sin embargo, en los casos en los que la enfermedad está más avanzada, se produce el crecimiento de nuevos y frágiles vasos sanguíneos dentro del ojo. La sangre de esos vasos puede llegar a dañar el humor vítreo bloqueando el paso de la luz y produciendo imágenes borrosas.

Para tratar la retinopatía diabética es fundamental controlar la diabetes así como la presión sanguínea, lo que ayuda a mejorar el pronóstico del paciente. Es más, hay investigaciones que afirman que si se mantienen controlados los niveles de azúcar en sangre, el  colesterol y la presión sanguínea, con seguridad se retrasará el principio y la evolución de la enfermedad.

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Descubre si tus hijos tienen el llamado “ojo vago”

En esta entrada queremos ayudarte a saber si tus hijos o en su defecto los peques de la casa tienen lo que se conoce comúnmente como “ojo vago”.

Lo que en el lenguaje de la calle se conoce como ojo vago, en el argot oftalmológico se llama ambliopía, y  consiste en la baja visión de uno o ambos ojos por una falta de uso en el periodo de desarrollo visual, normalmente antes de los ocho años de edad.

Ésta es una patología que se origina en la infancia, pero si no es diagnosticada y tratada de manera precoz, puede prolongarse durante la edad adulta.

Las principales causas de esta anomalía suelen ser estrabismo, ya que al estar los ojos desviados, el cerebro anula la visión de uno de los dos para no ver doble. Cuando el niño tiene miopía o astigmatismo, también  es probable que se padezca de ojo vago, ya que al llegar las imágenes borrosas al cerebro, éste escoge la visión del ojo menos dañado para conseguir una imagen menos borrosa. Las cataratas son también una de las causas por las que puede presentarse este defecto, así como problemasen la retina.

En la mayoría de las ocasiones, al ver bien por uno de los ojos, el niño se desenvuelve con total normalidad y la ambliopía no es detectada hasta que se acude a una revisión rutinaria por el pediatra, óptico u oftalmólogo.

Por eso, si detectas que el niño no reconoce a sus familiares y allegados de manera correcta en distancias largas, se acerca mucho los objetos a la cara o desvía un ojo, lo más seguro es que padezca de ojo vago y deba acudir al oftalmólogo lo antes posible.

¡Hasta la próxima entrada!

Descubre el astigmatismo y sus síntomas

Como venimos haciendo, en las líneas que vamos a dedicarle hoy a este post vamos a hablaros de otro trastorno visual que es muy común: el astigmatismo.

El astigmatismo es un trastorno ocular caracterizado por una alteración en la curvatura de la córnea, que origina un error de refracción en el ojo. Este trastorno tiene como consecuencia la percepción borrosa de las imágenes.

El origen de esta afección visual  suele ser congénita (presente desde el nacimiento), y en muchas ocasiones está asociada a otros trastornos oculares como la miopía o la hipermetropía. Puede ser también adquirido y, en este caso, se produce como consecuencia de cualquier alteración que cambie la morfología normal de la córnea, como algunas intervenciones quirúrgicas,  enfermedades o traumatismos.

Los síntomas que padece una persona que tiene astigmatismo son vista borrosa, no distinguen bien los detalles y perciben las figuras distorsionadas. En ocasiones también puede experimentarse enrojecimiento de los ojos, sensibilidad excesiva a la luz y hasta ver doble.

Como consecuencia de la visión borrosa se puede sufrir dolor de cabeza o mareos, debido a que el ojo fuerza los músculos para intentar corregir el defecto. Esta acomodación artificial, sin embargo, termina por fallar debido al cansancio visual que provoca, y el astigmático vuelve a ver los objetos borrosos.

Una vez diagnosticado el astigmatismo, y dependiendo de cada caso, el tratamiento será usar gafas y en ocasiones una intervención.

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¡hasta la próxima entrada!